domingo, 13 de marzo de 2016
Abogacía
La abogacía como una profesión existió en Japón hasta finales del siglo XIX, con la promulgación de la Ley de la Abogacía en 1893. Sin embargo, el kujishi, era una especie de auxiliar administrativo que desde el periodo de Tokugawa cumplía también la labor de redactar documentos legales y asesor a los súbditos que comparecían ante funcionarios fiscales, si bien se les negaba la posibilidad de representar a sus clientes ante las cortes. Con la restauración de la Dinastía Meiji se reconoció en 1872 la figura del saigennin, una mezcla de consultor y representante al que se le exigiera calificaciones profesionales demostradas a través de los exámenes de la barra, y que por la poca aceptación social de sus servicios solo fue una figura de transición hacia el abogado moderno, el bengoshi, creados a través de la Ley de la Abogacía antes mencionada. La nueva ley permitía numerosas excepciones al examen profesional, lo que provoco un rápido crecimiento en la disponibilidad de abogados y la sobreoferta de sus servicios. Con la expedición de la Ley de la Abogacía en 1949, se creó la Federación Japonesa de Asociaciones de Barras. El artículo 1° de esta ley representa el reconocimiento oficial de la profesión de abogado como “el protector de los derechos humanos fundamentales” y el más importante factor en la realización de la justicia social. Cuando un abogado opta por ejercer como abogado (bengoshi) debe registrarse en la Federación Japonesa de Asociaciones de Barras de a traves de una de las 52 barras locales.
Esta federación es un organismo público que opera independientemente de la autoridad gubernamental con propósitos de asociación, supervisión y guía de los abogados miembros. Los jueces y fiscales públicos tienen prohibida la membrecía en la federación de barras, en una tradición proveniente del periodo de Tokugawa.
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